“NECESITO CADENAS”
Se quedó en
silencio, paralizada al oír aquellos disparos en su cabeza, la película estaba
a punto de terminar, ella ya estaba llorando. En principio pensó que la
película le serviría para escribir una historia concreta, personajes definidos,
espacio concreto, etc. La historia de una dictadura. Quizás habría ambientado
algo de amor entre líneas, como es típico en ella. Pero nada de eso ocurrió. Se
limitó a reflexionar, y en esas reflexiones, se desnudó.
Ella seguía
paralizada, pero su mente comenzó a maquinar pensamientos, a hablarle y
recriminarle cosas. Sus pensamientos la volvieron indefensa hasta el punto de
tener miedo de pensar.
Se sienta en
el escritorio con la espalda erguida y los pies en el suelo, como en la
película, siente cómo ella también respira mejor.
“Autocracia: gobierno de uno mismo; INSATISFACCIÓN, así está la
juventud de hoy en día. Todos buscan tener una serie de valores que les hagan
más fuertes. Sentirse unidos. Pero esa
insatisfacción no sólo está en LA OLA, también está en nosotros. Todos
buscamos sentirnos satisfechos, cada uno busca sus vías pero sin embargo no
hace más que adentrarse en un propia
dictadura.
Nos
relacionamos con nuestras amistades según una determinada IDEOLOGÍA, queramos o no, porque aunque parezcamos
tolerantes y liberales, en el fondo de nuestro ser no lo somos. Incluso
entre nuestros propios amigos, aunque seamos diferentes y, en ciertas
ocasiones, parezcamos comprendernos, no es con otra afinidad que buscar la
armonía en el ambiente. Muchas veces nos
resignamos, dándole la razón al que está a nuestro lado. En otras
ocasiones, porque nuestro pensamiento en solitario nos hace indefensos por
ser realmente diferentes. Y cuando creemos ser diferentes junto con otros,
no dejamos de ser uno más. Cuando dicen: “él es diferente”, “él es raro”, no es
únicamente él… es uno más de los raros, diferentes, pijos, rockers, heavys,
hipster, empollones, normales, y demás
etiquetas que queremos llevar.
Y qué hablar
del CONTROL, estamos
totalmente controlados, vigilados, jerarquizados allá donde vayamos. Queramos o
no, nuestra familia, nuestro instituto, nuestra clase, nuestro grupo. Tenemos
líderes y seguir las modas que distan nuestras pseudo dictadoras. Nos adaptamos a su disciplina, (tanto en la Iglesia, como en la
manera de comportarnos en nuestra casa, los temas de los que hablamos con
nuestros amigos, etc.) y dentro de ella creemos encontrarnos satisfechos, con poder.
ORGULLO, nos sentimos orgullosos
de reforzar la idea que seguimos, ya sea movimiento o estilo. Nos sentimos fuertes, porque unidos
encontramos en nosotros ese punto de invencibilidad que nos entusiasma. Somos capaces
de cualquier cosa en cualquier momento.
Tenemos una
mayor FUERZA, somos
invencibles. Personas libres uniformadas, cada mañana nos ponemos nuestro uniforme personal que es afín a
nuestra dictadura. No son totalmente iguales, pero sí siguen unos mismos
estereotipos.
Y sin
embargo en nuestras dictaduras, aquellas en las que convivimos cada día, no dejamos de ser egoístas, de
preocuparnos por nosotros mismos únicamente. Por ello, en ocasiones surgen
nuestras asperezas.
No dejamos
de ser como los que nos rodean. Copias disfrazadas de DIFERENTES.
¿Dónde están los ideales? Los ideales que realmente son de uno mismo. No lo sé.
Me siento
realmente FRUSTRADA.
Defraudada conmigo misma. Porque durante toda mi vida no he sido nada más que
una esclava de esta sociedad que pide
a gritos: “NECESITO CADENAS”.
Ser parte de algo, perteneciente a algo, un apoyo de
algo, ser un todo de ALGO. Ese algo
que ya nos ha demostrado que nos hace realmente fuertes.
Desde
pequeñas ya hacemos nuestros CLUB’s imitando los de los dibujos
animados, novelas juveniles, etc.
Hace unos años comenzamos las 5 amigas de toda la vida con LAS SUGUS, cada una tenía un rol: una era la sugu de fresa, otra de
piña, otra de melocotón, limón y tutti fruti. Quizá ridículo, pero ahí
estábamos nosotras, LAS SUGUS, nos
sentíamos fuertes dentro de esas cadenas invisibles que nos creábamos. Nos hacíamos dependientes de estas cadenas
y responsables de mantenerlas atadas firmemente a nosotras.
Y qué decir
de las COOKING GIRLS, cada viernes de
cada semana quedábamos para cocinar todas juntas algo. Necesitábamos ponerle
nombre a nuestro grupo de amigas, ¿por qué?, ya cada semana se seguían una
especie de reglas, compromisos, inquebrantables. También estaba el otro club: EL CLUB DE LA LOCURA, a través de este
nos encontrábamos respaldadas a la hora de hacer estupideces y reírnos un poco
de la vida; También tenemos otra pseudodictadura: EL PROGRAMA DE “ALTAS CAPACIDADES”, segregador de los propios
estudiantes. EL SINDICATO DE ESTUDIANTES,
EL PROGRAMA DE CORRESPONSALES JUVENILES, o simplemente
SER UNO MÁS.
El tener una
característica concreta ya nos diferencia y aísla a unos de otros. Pero esta
realidad es incubrida. Fingimos que no pasa nada, pero no nos toleramos del
todo. No estamos de acuerdo con todo, ni siquiera con nosotros mismos.
Nos
encadenamos a los sentimientos. A las personas por las que sentimos, a las
historias y a nuestro pasado.
Desde que
nacemos estamos sometidos a un mensaje subliminal que te susurra al oído: “necesitas
cadenas para ser feliz”.
¿Hasta qué punto estamos realmente exentos
de una dictadura real, cuando siempre hemos vivido dentro de una dictadura
invisible?
Los ilusos
de nosotros creemos ser libres,
sentirnos libres, pesar con libertad. Pero no
dejamos de vivir en una inminente censura, en ocasiones nuestra censura personal.
Porque quizás no somos únicamente componentes de
otras dictaduras, sino que también, sin
querer hemos creado la nuestra propia, en la que hay personas que también dependen de nosotros.
A veces me
pregunto hasta qué punto soy realmente yo, y otras, qué parte de mí es
realmente mía.
La sociedad
de hoy en día pide a gritos cadenas, porque sin estas cadenas serían
indefensos.
Música,
baile, arte, política, ciencias, letras, televisión, tecnologías. Nos asociamos
unos a otros por relaciones, amistad, trabajo, educación, familia, amor, odio.
Pero en
ningún momento dejamos de ser marionetas pertenecientes a un algo.
Relaciones
que crean dictaduras invisibles.
Hitler,
Franco… no es tan descabellado todo, un grupo une sus fuerzas y así es
invencible, no importan las vidas del resto con el fin de promover sus ideales. JUNTOS SOMOS CAPACES DE CUALQUIER COSA
Solos somos
inseguros, la sociedad vuelve a pedir a gritos cadenas.
Y yo no dejo
de ser la más indefensa de todas, porque en mí, no encuentro realmente nada mío. Porque al desglosar mi realidad descubro verdades aterradoras en una inminente nada que me aterra irracionalmente.
INSPIRADA EN
LA OLA (Die Welle)