Seguiremos caminando entre la niebla, intentando escuchar los latidos de nuestro corazones. Pero nos gritarán lo correcto tantas veces que creeremos que nuestro corazón nos dice otras cosas.
Y entre el gris y la nada de la niebla se oye tu risa. Y oigo que mi corazón suspira. En un leve segundo dos brazos me acogen dentro de la nada.
Y perdida, dentro de la nada. Entre suspiros, susurros y silencio.
En el calor del vacío. Mi pecho arde junto a tus latidos. Los gritos ya no los oímos.
Se oye el mar junto al precipicio. Te quiero.
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