~Aparentemente
teníamos todos los ingredientes para que todo saliera bien, para que nuestra
bonita historia tuviera un final feliz, estos ingredientes eran:
-Estaban comenzando a abrirse florecillas en el estómago cuando hablábamos.
-Una pizca de magia iluminaba nuestras sonrisas cuando pensábamos el uno en el otro.
-Nuestros ojos estaban repletos de un poco de polvo de estrella, de la más brillante de todas, la del corazón, y brillaban intensamente al sentir esa desbordante emoción que sentíamos.
-La Luna vigilaba nuestros
sueños, para que fuesen dulces y bonitos, estando tú en mis sueños y yo en los
tuyos.
-Hablábamos de ángeles, príncipes, cactus, erizos, demonios... cosas tan simples, tan sinsentido, que para nosotros eran todo un motivo de conversación.-No teníamos horarios, ni límites.
-Estábamos repletos de energía, esa energía inagotable que sentíamos al soñar, con aquello que vivíamos tan cercano y a la vez tan real.
-Teníamos una infinidad de promesas por cumplir, muchas insignificantes y sinsentido… pero al fin y al cabo promesas.
-Teníamos esa mezcla perfecta que salía de los nervios, la alegría, la impaciencia, el deseo, las caricias, las palabras, los guiños… los escalofríos.
-Teníamos la capacidad de decir todo lo que sentíamos sin necesidad de pronunciar palabra, con una sola mirada bastaba.
-Teníamos sueños compartidos, inciertos viajes y bonitos momentos ya vividos.
Teníamos todos los ingredientes, incluso aquellos que no hacen falta ser mencionados, como los acelerados latidos de los corazones enamorados y muchísimas cosas más que posiblemente nunca sean mencionadas… Pero habíamos olvidado una cosa muy importante, esa cosa que hizo que hizo que aquellos ingredientes que estábamos añadiendo a nuestra mezcla, conforme pasaba el tiempo… se esfumaran, se quedaran en el olvido, guardados en un cajón del alma simbolizando un bonito recuerdo, como aquello que pudo ser y no sucedió… Como muchas otras historias que nunca salieron a la luz… teníamos una historia inacabada, una historia sin punto y final, pero todavía queda algo de esperanza en mi corazón, algo que aunque por el momento sepa que hay un punto en la historia, posiblemente no sea un punto y final, si no que sencillamente un punto y seguido. Por ahora no lo sabré, quizás más adelante sí lo descubra, solo quizá. Porque por el momento el miedo se la inmiscuido en mi mezcla echándolo todo a perder, ese maldito miedo al cual tanto odio, por el que tantos enamorados no han podido ser felices dentro de una bonita historia. Sigo a la espera de que el miedo deje de entrometerse en mi receta personal en busca de una bonita historia, por ahora queda temporalmente paralizada e inacabada, como esa historia de amor que comenzó hace poco pero que ahora mismo se encuentra en coma, en un futuro incierto sabré si esa historia ha vuelto a abrir los ojos o, si tristemente, nunca más los vuelva a abrir. Algún día continuaré esta receta o bien la modificaré, gracias al cielo este puñado de palabras puede ser modificado, cosa que no ocurre con las decisiones que tomas a lo largo de la vida… y que posiblemente se encontraban limitadas por ese ya mencionado y asqueroso miedo, al cual voy haciéndole frente cada día y creo que ya falta poco para vencer definitivamente su batalla en contra de las palabras del corazón, impidiéndoles salir a la luz, cuando claman libertad.~
Hoy ha tocado una pequeña reflexión sobre el miedo, efímera y difusa, pero como signo de victoria escrita por el corazón de La Última Romántica, pidiendo venganza porque su receta mágica no haya podido concluir por culpa del miedo.
-Estaban comenzando a abrirse florecillas en el estómago cuando hablábamos.
-Una pizca de magia iluminaba nuestras sonrisas cuando pensábamos el uno en el otro.
-Nuestros ojos estaban repletos de un poco de polvo de estrella, de la más brillante de todas, la del corazón, y brillaban intensamente al sentir esa desbordante emoción que sentíamos.
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-Hablábamos de ángeles, príncipes, cactus, erizos, demonios... cosas tan simples, tan sinsentido, que para nosotros eran todo un motivo de conversación.-No teníamos horarios, ni límites.
-Estábamos repletos de energía, esa energía inagotable que sentíamos al soñar, con aquello que vivíamos tan cercano y a la vez tan real.
-Teníamos una infinidad de promesas por cumplir, muchas insignificantes y sinsentido… pero al fin y al cabo promesas.
-Teníamos esa mezcla perfecta que salía de los nervios, la alegría, la impaciencia, el deseo, las caricias, las palabras, los guiños… los escalofríos.
-Teníamos la capacidad de decir todo lo que sentíamos sin necesidad de pronunciar palabra, con una sola mirada bastaba.
-Teníamos sueños compartidos, inciertos viajes y bonitos momentos ya vividos.
Teníamos todos los ingredientes, incluso aquellos que no hacen falta ser mencionados, como los acelerados latidos de los corazones enamorados y muchísimas cosas más que posiblemente nunca sean mencionadas… Pero habíamos olvidado una cosa muy importante, esa cosa que hizo que hizo que aquellos ingredientes que estábamos añadiendo a nuestra mezcla, conforme pasaba el tiempo… se esfumaran, se quedaran en el olvido, guardados en un cajón del alma simbolizando un bonito recuerdo, como aquello que pudo ser y no sucedió… Como muchas otras historias que nunca salieron a la luz… teníamos una historia inacabada, una historia sin punto y final, pero todavía queda algo de esperanza en mi corazón, algo que aunque por el momento sepa que hay un punto en la historia, posiblemente no sea un punto y final, si no que sencillamente un punto y seguido. Por ahora no lo sabré, quizás más adelante sí lo descubra, solo quizá. Porque por el momento el miedo se la inmiscuido en mi mezcla echándolo todo a perder, ese maldito miedo al cual tanto odio, por el que tantos enamorados no han podido ser felices dentro de una bonita historia. Sigo a la espera de que el miedo deje de entrometerse en mi receta personal en busca de una bonita historia, por ahora queda temporalmente paralizada e inacabada, como esa historia de amor que comenzó hace poco pero que ahora mismo se encuentra en coma, en un futuro incierto sabré si esa historia ha vuelto a abrir los ojos o, si tristemente, nunca más los vuelva a abrir. Algún día continuaré esta receta o bien la modificaré, gracias al cielo este puñado de palabras puede ser modificado, cosa que no ocurre con las decisiones que tomas a lo largo de la vida… y que posiblemente se encontraban limitadas por ese ya mencionado y asqueroso miedo, al cual voy haciéndole frente cada día y creo que ya falta poco para vencer definitivamente su batalla en contra de las palabras del corazón, impidiéndoles salir a la luz, cuando claman libertad.~
Hoy ha tocado una pequeña reflexión sobre el miedo, efímera y difusa, pero como signo de victoria escrita por el corazón de La Última Romántica, pidiendo venganza porque su receta mágica no haya podido concluir por culpa del miedo.
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