El amor es ciego, pero hay varios tipos de ceguera...
Unas veces, es bonita. Hacemos locuras por amor, decimos cosas sin ver que nos miran. Besamos y reímos sin miedo a que nos vean.
Otras veces, la ceguera nos hace chocarnos con otras personas por no verlas...
Y otras, somos tan ciegos que no vemos que estamos enamorados.
Somos ciegos cuando abrazamos...
A veces, también somos ciegos en un cuarto a oscuras, y esa es una de la oscuridad más bonita que existe si es acompañada.
Es bonito tener una venda antes de una sorpresa... Una venda a besos junto al mar...
Una venda para escuchar una canción. O para caminar cogida de la mano.
Una venda para que te hagan cosquillas.
Pero el amor nos pone vendas en los ojos en pleno campo de batalla. Cuando luchas por algo, y ya no te estás chocando con una pared. Las espadas y las bombas vuelan por los aries.. y tú crees oirlas lejos.
Pero de pronto, la venda se cae justo en el momento, que una estocada acierta en el lado izquierdo de tu pecho. Lo único que recuerdas son unos ojos inyectados de impasibilidad. Y un dolor muy grande.
Pierdes la consciencia, te derrumbas... pero no llegas a tocar el suelo.
Un caballero del bando opuesto está ahí contigo. No estás sola. Y al abrir los ojos, lo ves. Te sonríe, y te roba un pensamiento.
Sigues sangrando, pero él te ayuda a recuperarte.
Ese es "el valiente caballero que te adora sin verte"... su verdadero.
R&R.
No hay comentarios:
Publicar un comentario