Cuando llevas tanto tiempo inerte, parece que ya nunca más vas a volver a sentir... Hasta que aparece una mano amiga para ayudarte a encontrar de nuevo el camino...
Puede que te conduzca hacia el mar o la montaña, puede que quizás no veas nada todavía, no encuentres nada...
Pero ahí tienes a una mano amiga que te sujeta, que te dice: "Tranquila, no estás sola". Y agarra fuerte tu mano para que no te caigas...
Aquella que está ahí, que no te abandona... Que no desaparece.
A veces, se necesita una pequeña dosis de cosquillas para el alma... Pese a que el dolor todavía sigue ahí... Y la luz no aparece...
...Pero sin embargo ahí está siempre esa mano amiga.
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