Suenan disparos, gritos de auxilio… Susurran entre besos que volverán del exilio.
Y en los ojos de nuestros hermanos no veíamos más que vacío… El sol se tornaba de plata y entre momentáneas alegrías cayeron metrallas envenenadas…
No ha sido fácil mantenerle la mirada a aquellos que lo sufrieron, vivieron y amaron.
Pero ha sido precioso poder escribirlas y narrarlas con los ojos encharcados… Historias que quizá un día fueron momentáneamente olvidadas, pero ahora una parte de ellas están aquí, en nosotros.
No morirán nunca, no las fusilaremos a balazos con el olvido. Porque cuando miras al pasado a los ojos se refleja en ti un abismo de recuerdos y emociones que no olvidarás nunca…
Son sentimientos de corazón a corazón. Escuchar… Sentir pedacitos de voces con las que hemos construido un MOSAICO DE HISTORIAS, de vidas, de sentimientos y de palabras a las que hemos dado forma…
Nunca habíamos entendido la guerra, las muertes y lo que ocurrió entonces. Hasta que no nos adentramos en este trabajo no empezamos a hacernos realmente a la idea de todo aquello.
Hemos conocido una parte de nuestra vida que siempre había estado ahí, pero que sin querer ignorábamos.
Después de varias tardes de tertulias recordaremos pequeñas historias de vidas no escritas, contadas entre un té caliente, cafés descafeinados… o el humo de un cigarro.
Gracias por vuestras medias voces, aquellas que nos contaron los que habían sido largos silencios…
Desolación, hambre, miedo, represión, despedidas, fusilamientos, rencor, muerte. . . AMOR.
…Historias contadas a media voz…
(Con un nudo en la garganta hablaron sus corazones)
Encarna Campuzano
19/6/2013
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