jueves, 12 de julio de 2012

un último adiós, el definitivo.

Después de más de un año, con todos los nombres cambiados.... dejo escrita una de mis historias, de esas historias que no olvidas nunca, que te marcan para bien y para mal. Esta historia estaba metida dentro de un polvoriento sótano, ubicada en el fondo del baúl de mi pasado, ese baúl que solamente abres esos días en los que sin más ni más... recuerdas... cuando releo esto que escribí cuando todavía quería a Aitor, que no es su nombre verdadero, todavía se escapa alguna lagrimilla, porque esta fue la primera historia de mi vida por la que de verdad sufrí, porque fue la primera vez que de verdad me enamoré... en este escrito hay cosas reales y cosas ficticias... eso es lo bueno de escribir, puedes contar tu historia y nadie saber que es verdad, ¿no?

Aitor: Sé que es inútil, que la quieres a ella, desde el principio estuvo en tu corazón, y siempre la querrás, pero a pesar de eso quiero que sepas que siempre recordaré todo aquello que nos prometimos, nuestras conversaciones, nuestras risas, bromas... todo lo que vivimos en aquellos efímeros días de Marzo. Porque a pesar de todo, quieras o no, eso pertenece a nuestras vidas, supongo que yo para ti fui INSIGNIFICANTE, quizás te arrepientas de todo lo ocurrido, pero todo eso nunca lo sabré.
Todo empezó una noche cualquiera, en la que me atreví a hablarte por el chat de Tuenti, lanzando un simple "hola!, que tal?", con cierta curiosidad hacia ti. Hacía ya casi dos años desde que te vi por primera vez y en ese primer momento ya me perdí en tu mirada... Sin esperanza siquiera a que me contestaras, pero no fue así. Desde que me contestaste todo cambió, hablábamos mucho, quizás demasiado, ¿recuerdas? sin darme cuenta cada vez necesitaba más y más hablar contigo, y, en esas conversaciones al principio no me di cuenta, pero poco a poco iba abriéndote más y más mi corazón, se podría decir que te lo regalé envuelto de papel de regalo.
La ilusa de mí hizo eso  sin esperar a que me lo pidieras, pero así fue… sola y únicamente por tus palabras, por lo que me decías, tus indirectas muy "directas", por lo que nos reíamos, las bromas... Al escribir todo esto recuerdo todos esos pequeños detalles que se convirtieron con el tiempo en meros recuerdos… y a la vez tú me contagiaste una enfermedad que consistía en desear hablar contigo, desear verte cada día por las mañanas de instituto y mirar tu sitio en el muro con tus amigos, cruzarme contigo por los pasillos y esperar esa sonrisa que me aseguraste que iba a tener cuando te viese, y esa mirada que era única entre tú y yo que sólo nosotros sabíamos lo que había en realidad. Y que al llegar al ordenador hablaría contigo de nuevo... mientras todo el mundo iba a su acelerado ritmo sin apreciar los pequeños destellos de alegría que emanaba mi ser. Mientras yo, ingenua y estúpida, siempre estaba igual, buscando tu mirada, tu pelo, tu sonrisa, tus ojos… ese mar en el que me pierdo, naufragando, tu caminar despreocupado, tus botas, tu cazadora de cuero con tachuelas... en fin, algo tuyo.
 Me enamoré de ti sin saber realmente lo que iba a pasar, porque aunque tú me decías que ya no te gustaba tu exnovia, pero que la querías; que Andrea nunca te había gustado, y que estabas conociendo a una chica que te gusta pero que no sabes si la quieres, porque es pronto, pero que te gustaría conocerla más (esa era yo).... tenías muchas posibilidades conmigo, pero todavía era pronto y todo iba muy rápido, a la velocidad de la luz.
Viví esos tiempos como un sueño aunque para ti supongo, nuevamente, que fue insignificante, porque aunque te quiero, tu amor es de tu exnovia y  a la quieres a ella y ella te quiere, eso es algo que yo siempre he sabido y además es ridículo todo esto porque como ya te dije una vez lo único y exclusivamente que quiero es que seas feliz, sea como sea, y lo aceptaré y me resignaré porque por encima de todo te comprendo y se que eso de que "jugaste conmigo" no es así me aseguraste que al principio ibas en serio, no sé quizá viste algo en mí, quizá por despecho o quizás simplemente porque no sabías lo que querías... Pero después reaccionaste y pasó lo que pasó, e hiciste lo que hiciste, e insisto, a pesar de todo todavía siento algo por ti, aunque me lo niegue y no me atreva a decirlo del todo, porque siempre te llevaré en mi corazón, porque un día entraste y a allí estarás de una manera o de otra, pero estarás. Aunque solo sea el recuerdo de una época pasada, el recuerdo de mi pasado.
Aitor, quizás nunca leas esto, quizás lo lea otra persona, <<quizás>> sólo quizás porque como tú bien me dijiste es una palabra muy variable... 50% sí y 50% no... en fin, no sé si sabrás lo que significó para mi ese abrazo que nos dimos es las fiestas de Primavera, única y exclusivamente de amistad, de algo que no llego a comprender, algo fuera de lugar...no sé, no sé nada... ese mismo verano creía que te había olvidado, me voy a las fiestas de Murcia con Rosa y sus amigos, y te encuentro allí, algo más contento que de costumbre, a las 2.30 de la madrugada, sábado, y no pienso en otra cosa que en ir a verte, en hablar contigo, en reírme, sólo en eso, en ser feliz, en saber algo de ti, nos acercamos mi amiga y yo a saludaros… y te encuentro allí con tus amigos de botellón, empezamos a hablar... dos besos de cordialidad en la mejilla a cada uno... y comentamos una cosa, luego otra.. no sé... cosas sin sentido... insignificantes... probé tu bebida... estaba duce, creo que ponche, ni tú lo sabías, pero tampoco me interesaba mucho en ese momento el alcohol, no me gusta eso de no poder controlar lo que hago y digo… pero bueno, volviendo a esa noche… justo antes de irnos cuando nos despedíamos nos damos un abrazo... dudé un momento antes de hacerlo... pero me atreví, y en ese momento se borraron todas mis metas... ese <estás olvidado y enterrado dentro de mi corazón>, te rodeo con mis brazos en ese instante tú haces lo mismo, apenas duró unos segundos... quizá un poco más de lo debido no lo sé, se me paró el tiempo, dejé de respirar el oxígeno, para impregnarme de tu olor... pero en ese mismo momento, a pesar de la felicidad, algo se desgarró dentro de mí. Me despedí de mi antiguo primer amor, Aitor, para siempre... de ti y de esa ilusión que viví.
Al alejarme de ti sentí como mil puñaladas se ensañaron con mi pecho, por querer algo que nunca fue mío, que nunca lo será. Y darme cuenta de que en ese abrazo no sólo dejé una parte de mí... sino también el final de una historia, el broche de oro para... en fin, mi bonito pasado, en el que tú eras perfecto para mi vida, mi eje de gravedad, mi fuerza, mi aliento, mi ser, mi corta etapa de vida en la que te quería con locura, en la que soñaba que te abrazaba, que estaba contigo, cosas que no ocurrieron, o quizás si... pero por eso mismo, por ese sufrimiento, se acabó. Por el verte con ella, abrazándola, besándola, viéndote feliz, nunca sentí ni envidia, ni odio, ni nada hacia ella, tu exnovia, únicamente amistad.
Me prometí a mí misma no volver a sufrir por ti... no volver a pensar en todo lo que me dijiste, en lo que pasó, en cuando naufragaba en tu mirada, en tu olor... al alejarme de ti mi mundo de volvió a tambalear, pero esta vez era yo la que temblaba, no por frío, no sé explicarlo... fue como si algo en mí se derrumbase nuevamente... y un escalofrío me invadiera, un mareo, nos fuimos Rosa yo a seguir con la fiesta, sin mirar hacia atrás, quedándote allí con tus amigos, yo con la cabeza bien alta, sonriendo a la gente, volviendo a nacer, empezando una nueva etapa... se acabó. Y me prometí todo eso y en ese mismo momento... OLVIDAR.
Esta será la última vez que derramo una lágrima por ti, escribiendo este adiós, el adiós a lo que nunca fue mío, el adiós definitivo... quizás lea esto mil veces y lo corrija otras mil... quizás recaiga en tu mirada, solo quizás, en un futuro lejano... pero entonces me acordaré de lo que sufrí, de lo que lloré, de los sueños por las noches contigo y lo distinta y cruel que era la realidad, de los poemas escritos, de... todas y cada una de tus palabras que me hirieron, de las mil puñaladas que me atravesaron, del abrazo que significó el adiós de verdad... el definitivo... el que demostró que mi corazón estaba dispuesto a olvidar a dejar de llorar... a dejar ese sufrimiento. Esta será la última vez que digo esto: TE QUIERO y se quedará aquí, suspendido en el tiempo. Aitor, NUNCA TE OLVIDARÉ, siempre quedará el recuerdo de esto, de lo bueno y de lo malo, de las lágrimas derramadas, de la felicidad que sentía... todo.
En fin, me repetiré una última y única vez: Adiós, Aitor, te quiero. fue una bonita historia que acaba aquí.
Desde el 18 de marzo hasta... ahora.
******
No sabía cómo podría escribir esta historia en forma de Narrativa… por lo que como un último adiós he escrito esta carta… una carta para una persona que nunca la leerá. Una carta del Adiós. Una carta que cada vez que la leo recuerdo esa bonita historia que viví y una lágrima afloran mis ojos... ha pasado mucho tiempo y ahora lo veo y no siento nada solamente es el recuerdo lo que queda... eso que a las personas nos impide olvidar... los pequeños momentos felices que se graban a fuego en nuestros corazones.... y poco a poco aparecen cicatrices, que nos recuerdan que sucedió de verdad y a su vez... definen un poco quienes somos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario