Después de más de un año, con todos los nombres cambiados.... dejo escrita una de mis historias, de esas historias que no olvidas nunca, que te marcan para bien y para mal. Esta historia estaba metida dentro de un polvoriento sótano, ubicada en el fondo del baúl de mi pasado, ese baúl que solamente abres esos días en los que sin más ni más... recuerdas... cuando releo esto que escribí cuando todavía quería a Aitor, que no es su nombre verdadero, todavía se escapa alguna lagrimilla, porque esta fue la primera historia de mi vida por la que de verdad sufrí, porque fue la primera vez que de verdad me enamoré... en este escrito hay cosas reales y cosas ficticias... eso es lo bueno de escribir, puedes contar tu historia y nadie saber que es verdad, ¿no?
Aitor: Sé que es inútil, que la quieres a ella, desde
el principio estuvo en tu corazón, y siempre la querrás, pero a pesar de eso
quiero que sepas que siempre recordaré todo aquello que nos prometimos, nuestras
conversaciones, nuestras risas, bromas... todo lo que vivimos en aquellos
efímeros días de Marzo. Porque a pesar de todo, quieras o no, eso pertenece a
nuestras vidas, supongo que yo para ti fui INSIGNIFICANTE, quizás te
arrepientas de todo lo ocurrido, pero todo eso nunca lo sabré.
Todo empezó una noche cualquiera, en la que me
atreví a hablarte por el chat de Tuenti, lanzando un simple "hola!, que
tal?", con cierta curiosidad hacia ti. Hacía ya casi dos años desde que te vi por
primera vez y en ese primer momento ya me perdí en tu mirada... Sin esperanza siquiera a que me
contestaras, pero no fue así. Desde que me contestaste todo cambió, hablábamos
mucho, quizás demasiado, ¿recuerdas? sin darme cuenta cada vez necesitaba más y
más hablar contigo, y, en esas conversaciones al principio no me di cuenta, pero
poco a poco iba abriéndote más y más mi corazón, se podría decir que te lo
regalé envuelto de papel de regalo.
La ilusa de mí hizo eso sin esperar a que me lo pidieras, pero así fue…
sola y únicamente por tus palabras, por lo que me decías, tus indirectas muy
"directas", por lo que nos reíamos, las bromas... Al escribir todo
esto recuerdo todos esos pequeños detalles que se convirtieron con el tiempo en meros recuerdos… y a la vez
tú me contagiaste una enfermedad que consistía en desear hablar contigo, desear
verte cada día por las mañanas de instituto y mirar tu sitio en el muro con tus
amigos, cruzarme contigo por los pasillos y esperar esa sonrisa que me
aseguraste que iba a tener cuando te viese, y esa mirada que era única entre tú y yo que sólo nosotros sabíamos lo que había en realidad. Y que al llegar al
ordenador hablaría contigo de nuevo... mientras todo el mundo iba a su acelerado
ritmo sin apreciar los pequeños destellos de alegría que emanaba mi ser. Mientras yo, ingenua y estúpida,
siempre estaba igual, buscando tu mirada, tu pelo, tu sonrisa, tus ojos… ese
mar en el que me pierdo, naufragando, tu caminar despreocupado, tus botas, tu
cazadora de cuero con tachuelas... en fin, algo tuyo.
Me
enamoré de ti sin saber realmente lo que iba a pasar, porque aunque tú me
decías que ya no te gustaba tu exnovia, pero que la querías; que Andrea nunca te
había gustado, y que estabas conociendo a una chica que te gusta pero que no
sabes si la quieres, porque es pronto, pero que te gustaría conocerla más (esa era yo).... tenías muchas posibilidades conmigo, pero todavía era pronto y todo
iba muy rápido, a la velocidad de la luz.
Viví esos tiempos como un sueño aunque para ti
supongo, nuevamente, que fue insignificante, porque aunque te quiero, tu amor
es de tu exnovia y a la quieres a ella y
ella te quiere, eso es algo que yo siempre he sabido y además es ridículo todo
esto porque como ya te dije una vez lo único y exclusivamente que quiero es que
seas feliz, sea como sea, y lo aceptaré y me resignaré porque por encima de
todo te comprendo y se que eso de que "jugaste conmigo" no es así me
aseguraste que al principio ibas en serio, no sé quizá viste algo en mí, quizá
por despecho o quizás simplemente porque no sabías lo que querías... Pero
después reaccionaste y pasó lo que pasó, e hiciste lo que hiciste, e insisto, a
pesar de todo todavía siento algo por ti, aunque me lo niegue y no me atreva a
decirlo del todo, porque siempre te llevaré en mi corazón, porque un día
entraste y a allí estarás de una manera o de otra, pero estarás. Aunque solo
sea el recuerdo de una época pasada, el recuerdo de mi pasado.
Aitor, quizás nunca leas esto, quizás lo lea
otra persona, <<quizás>> sólo quizás porque como tú bien me dijiste
es una palabra muy variable... 50% sí y 50% no... en fin, no sé si sabrás lo
que significó para mi ese abrazo que nos dimos es las fiestas de Primavera, única
y exclusivamente de amistad, de algo que no llego a comprender, algo fuera de
lugar...no sé, no sé nada... ese mismo verano creía que te había olvidado, me
voy a las fiestas de Murcia con Rosa y sus amigos, y te encuentro allí, algo
más contento que de costumbre, a las 2.30 de la madrugada, sábado, y no pienso
en otra cosa que en ir a verte, en hablar contigo, en reírme, sólo en eso, en
ser feliz, en saber algo de ti, nos acercamos mi amiga y yo a saludaros… y te
encuentro allí con tus amigos de botellón, empezamos a hablar... dos besos de
cordialidad en la mejilla a cada uno... y comentamos una cosa, luego otra.. no
sé... cosas sin sentido... insignificantes... probé tu bebida... estaba duce,
creo que ponche, ni tú lo sabías, pero tampoco me interesaba mucho en ese
momento el alcohol, no me gusta eso de no poder controlar lo que hago y digo…
pero bueno, volviendo a esa noche… justo antes de irnos cuando nos despedíamos
nos damos un abrazo... dudé un momento antes de hacerlo... pero me atreví, y en
ese momento se borraron todas mis metas... ese <estás olvidado y enterrado
dentro de mi corazón>, te rodeo con mis brazos en ese instante tú haces lo
mismo, apenas duró unos segundos... quizá un poco más de lo debido no lo sé, se
me paró el tiempo, dejé de respirar el oxígeno, para impregnarme de tu olor...
pero en ese mismo momento, a pesar de la felicidad, algo se desgarró dentro de
mí. Me despedí de mi antiguo primer amor, Aitor, para siempre... de ti y de esa
ilusión que viví.
Al alejarme de ti sentí como mil puñaladas se
ensañaron con mi pecho, por querer algo que nunca fue mío, que nunca lo será. Y
darme cuenta de que en ese abrazo no sólo dejé una parte de mí... sino también
el final de una historia, el broche de oro para... en fin, mi bonito pasado, en
el que tú eras perfecto para mi vida, mi eje de gravedad, mi fuerza, mi
aliento, mi ser, mi corta etapa de vida en la que te quería con locura, en la
que soñaba que te abrazaba, que estaba contigo, cosas que no ocurrieron, o
quizás si... pero por eso mismo, por ese sufrimiento, se acabó. Por el verte
con ella, abrazándola, besándola, viéndote feliz, nunca sentí ni envidia, ni
odio, ni nada hacia ella, tu exnovia, únicamente amistad.
Me prometí a mí misma no volver a sufrir por
ti... no volver a pensar en todo lo que me dijiste, en lo que pasó, en cuando
naufragaba en tu mirada, en tu olor... al alejarme de ti mi mundo de volvió a
tambalear, pero esta vez era yo la que temblaba, no por frío, no sé
explicarlo... fue como si algo en mí se derrumbase nuevamente... y un escalofrío me
invadiera, un mareo, nos fuimos Rosa yo a seguir con la fiesta, sin mirar hacia
atrás, quedándote allí con tus amigos, yo con la cabeza bien alta, sonriendo a
la gente, volviendo a nacer, empezando una nueva etapa... se acabó. Y me
prometí todo eso y en ese mismo momento... OLVIDAR.
Esta será la última vez que derramo una lágrima por ti, escribiendo
este adiós, el adiós a lo que nunca fue mío, el adiós definitivo... quizás lea
esto mil veces y lo corrija otras mil... quizás recaiga en tu mirada, solo quizás,
en un futuro lejano... pero entonces me acordaré de lo que sufrí, de lo que
lloré, de los sueños por las noches contigo y lo distinta y cruel que era la
realidad, de los poemas escritos, de... todas y cada una de tus palabras que me
hirieron, de las mil puñaladas que me atravesaron, del abrazo que significó el
adiós de verdad... el definitivo... el que demostró que mi corazón estaba
dispuesto a olvidar a dejar de llorar... a dejar ese sufrimiento. Esta será la
última vez que digo esto: TE QUIERO y se quedará aquí, suspendido en el
tiempo. Aitor, NUNCA TE OLVIDARÉ, siempre quedará el recuerdo de esto, de lo
bueno y de lo malo, de las lágrimas derramadas, de la felicidad que sentía...
todo.
En fin, me repetiré una última y única vez:
Adiós, Aitor, te quiero. fue una bonita historia que acaba aquí.
Desde el 18 de marzo hasta... ahora.
******
No
sabía cómo podría escribir esta historia en forma de Narrativa… por lo que como
un último adiós he escrito esta carta… una carta para una persona que nunca la
leerá. Una carta del Adiós. Una carta que cada vez que la leo
recuerdo esa bonita historia que viví y una lágrima afloran mis ojos... ha pasado mucho tiempo y ahora lo veo y no siento nada solamente es el recuerdo lo que queda... eso que a las personas nos impide olvidar... los pequeños momentos felices que se graban a fuego en nuestros corazones.... y poco a poco aparecen cicatrices, que nos recuerdan que sucedió de verdad y a su vez... definen un poco quienes somos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario