martes, 11 de septiembre de 2012

~El Firmamento de Octubre~


En un parque cualquiera. Se encuentran dos jóvenes enamorados. Alejados del resto de la humanidad, esperan ansiosos que se cumpla su deseo. El beso, ese beso que han deseado desde el  día en que sus miradas se cruzaron por primera vez y aún no ha sucedido por timidez, quizás cobardía… o sencillamente miedo. Miedo de parecer atrevidos o interesados, bueno, en fin… miedo por diversos motivos.
Ruth, siente que el corazón la traiciona con mil pulsaciones por segundo, por su repentina timidez. Pero le basta una mirada fugaz de él para que sus dudas se disipen y  poder seguir soñando con ese chico de mirada alegre y sonrisa preciosa que hace tiempo le robó el corazón  y ahora está a su lado.
Ha perdido la noción del tiempo, solo sabe que es de noche porque ve las estrellas en el cielo y la Luna como candil,  que siempre ilumina sus noches, en especial esta noche única para los dos.
Se encuentran tumbados sobre la todavía verde hierba y de repente, Ruth, nota como él le acaricia suavemente su mano. Y ella le deja hacer hasta que sus manos se entrelazan en una sola.
Ruth mira las estrellas… y se siente feliz al encontrarse unida a él aunque sea mínimamente.  De repente un pensamiento llega a su mente y como por arte de magia su cabeza comienza a dar forma a una nueva fantasía… le encantaría  poder plasmar en una hoja de papel este momento, pero no considera apropiado ponerse a sacar su inseparable libreta de “sentimientos en hojas de papel”, como le gusta llamarla… él seguro que se quedaría sorprendido y pensando que es una chica un tanto rarita.
Con tantas fantasías  se había  olvidado de Aitor que sigue agarrado de su mano. De repente se gira hacia él…y en ese preciso instante lo encuentra mirándola del mismo modo que ella hace unos segundos contemplaba las estrellas. Él comienza a  hablar serenamente:
-          Te estaba observando cómo contemplabas las estrellas… y te he visto en otro mundo. Yo quiero ir allí contigo por lo que necesito que me digas en lo que pensabas para que podamos estar juntos.
Las últimas palabras llegaron a Ruth en forma de susurros… aturdida por su voz y con ese  maravilloso pensamiento en su mente responde con sinceridad.
-          En el Firmamento de Octubre…
Al acabar su contestación se da cuenta de que no tiene mucho sentido lo que acaba de decir y que lo más probable sea que Aitor se haya quedado un tanto perplejo. Por lo que ella se apresura a remediar las cosas, en vano.
-… bueno, mejor dicho, en mis fantasías. Porque resulta que soy un poco rarita, bueno tampoco lo soy tanto. Estaba pensando en algo que no sé muy bien que es. Es como una historia, una situación cualquiera… bueno no, siendo sincera es esta situación. Es que yo muchas veces escribo lo que me pasa, mis sentimientos, mis sueños, mis miedos… todo tipo de cosas y yo ahora mismo pues…me vino la inspiración de golpe y he comenzado a soñar. Por si fuera poco ha sido la primera vez en mi vida que he pensado en escribir una novela, una novela de nosotros dos… una novela llamada: El Firmamento de Octubre. Ufff... ¡madre mía qué vergüenza! parece que no estés escuchando la barbaridad de tonterías que estoy diciendo porque continúas impasible… ¿conoces a alguien que sueñe despierta tanto como yo?
Él parece meditar por unos segundos, con una sonrisa en los labios para hacerla sufrir un poco… sabe que se ha puesto muy nerviosa. Tiene los pómulos con un toque más de color que el normal en sus mejillas.
-          Venga no seas tonta. Parece mentira que no me conozcas. A mí me encantas tal y como eres con tus fantasías y tus sueños, por muy surrealistas que parezcan. Porque lo importante es esa ilusión que transmites. Y bueno… me has dicho algo de un libro en el que tú y yo seremos los protagonistas pero si no me dices de qué va… no podré colaborar con la historia… así que cuéntame eso que has pensado sobre El Firmamento de Octubre…
Sin darle tiempo a seguir con sus palabras Ruth comienza a hablar… y Aitor pone sus cinco sentidos en las palabras que su chica le va a contar…
-          Bueno va… pero que sepas que tengo que mejorarlo mucho… yo había pensado comenzar la novela así. Pero no lo sé seguro. Ya se verá todo con el tiempo….
-          Seguro que tiene un final feliz. Porque nosotros seremos muy felices. Pero ya me estás desesperando empieza ya que se va a hacer de día.
Ella inspira varias veces, se aclara la voz, se concentra y… con cierto toque poético y pasional comienza con a recitar su pensamiento.
-           <<… Nos encontramos tú y yo en el firmamento de octubre. Las estrellas guían mi corazón. Tumbados sobre los fríos hilos verdes de otoño, en un lugar apartado de los que no creen en el amor. Estoy mirando a las estrellas todas brillantes y únicas, solitarias y juntas, y decido dejar en cada una los recuerdos del ayer. Pero de repente una brisa caliente llega a mi mano, que contrasta con el frío de los hilos. Y reacciono… no, no es una brisa, es su mano de seda cálida que como una fragancia deja que su calor se impregne en mi piel. El pánico se apodera de mí mientras yo sigo mirando a las estrellas, pero estas no me ayudan, busco consuelo en la Luna que ilumina mis sentimientos aflorados en los ojos. No puedo, la plateada luz me ciega. Cierro los ojos en busca de oscuridad. Pero la cálida brisa se vuelve insistente y me obliga a abrirlos. De repente me encuentro unas facciones perfectas bañadas de luna llena y dos zafiros negros en los que no puedo evitar naufragar. Son más luminosos que la Luna y más bellos que las estrellas, y me miran a mí. Poco a poco se me acercan, sonríen de alegría, yo dudosa sonrío también. Se inclinan a la derecha. Cada vez están más cerca, mi corazón se acelera, mis ojos se inundan y mis labios inocentes sonríen cada vez más con cierta timidez... Ya no estoy en el tumbada suelo, levito en el firmamento, acaricias suavemente mi pelo que se ondula en el aire por el viento. Y colocas mi rizo más rebelde en el lugar correcto para no estropear nuestro momento. Y llega  ese ansiado beso dulce, suave y cariñoso. Y mi corazón por su parte te transmite todo lo que te quiero y el amor que por ti siento... Con el universo de testigo y este momento grabado a fuego en nuestros corazones dejo de mis ojos escapar eso que me permite creer que estuviste, existes, y estarás. La lágrima que quién sufre mi verdadera alegría es capaz de interpretar>>.

Tras un largo suspiro cierra los ojos… dando por terminado su  breve relato. Él permanece callado y maravillado con las palabras de Ruth. Y en ese mismo momento sólo desea una cosa… que el Firmamento de octubre tenga un sentido real. Ella continúa con los ojos cerrados, sus manos siguen unidas… Él se incorpora y comienza a acariciar su mano dulcemente. Ella abre los ojos… y al verlo incorporado hace lo mismo,  en momentos así sobran las palabras… los ojos de él sonríen y los de ella no dan crédito a lo que ven... Él comienza a acariciar su pelo. El viento la despeina… y él coloca su rizo en un lugar preciso dónde no moleste su momento… y poco a poco se acercan. Sonríen. El tiempo se para. Son inmensamente felices. Y finalmente su sueño se cumple. Y el Firmamento de Octubre cobra vida… de una forma mucho más espectacular. Porque en ese mismo momento dos corazones que estaban muy cerca se unieron para formar uno solo, desde esa irrepetible noche de octubre.
Porque en muchas ocasiones… la realidad supera a la ficción, o por lo menos eso han comenzado a creer Aitor y Ruth.

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Seis meses después, en una bonita casa de campo donde vive Ruth, ella mira pensativa a través de la ventana de su habitación… esa preciosa tarde de abril. Busca inspiración apresuradamente para el concurso literario del instituto. Le hace mucha ilusión participar, pero la inseguridad se apodera de ella… Le encanta escribir…pero su mayor dilema es elegir qué escribir. Tiene miles de escritos pero ninguno lo considera el apropiado… al mirar nuevamente por la ventana se encuentra con él, su amado Aitor tan sonriente como de costumbre. Y todas sus dudas se disipan de pronto. Escribirá su relato más preciado: El Firmamento de Octubre.

lunes, 3 de septiembre de 2012

...Te he echado de menos...

Un día… desapareciste sin decir adiós… no sé qué pasó, sólo sé que una parte de mí se fue contigo. Los sueños me han acosado todos estos días, la Luna intentaba brindarme su consuelo, pero de nada servía… algo dentro de mí no marchaba bien, cada minuto que pasaba… algo en mí se consumía, poco a poco todo se perdía por las brumas de mi alma… en la más profunda oscuridad…
Y dentro de mi pecho… todo se endurecía, las paredes de mi corazón poco a poco se iban cerrando, guardando todos los sentimientos y emociones por un tiempo, todos los momentos y todo aquello que debía ser guardado, sentía el proceso dentro de mí… pero no pude hacer nada… todo fue obra y arte de mi corazón.
Lo que nos pasó no lo consideraba tan importante, creía estar bien, en el sentido literal de la palabra, viviendo un rutinario verano, sin percances ni novedades… pero para mi corazón no era así… se quedó cerrado, duro como la piedra y frío como el hielo. En cuestión de semanas quedó olvidado en algún rincón de mi ser… no pude evitarlo, nadie podría haberlo evitado.
Hasta que un día todo cambió de nuevo… otra vez. Otra vez sin saber qué demonios estaba pasando. Otra nueva noticia y posiblemente… otro silencioso adiós. Mi mundo sufrió una enorme sacudida… todo volvió a estar del revés… y mi corazón, petrificado, cedió, por las grietas que quedaban, y volvió a aparecer el de siempre, pero gritando miles de palabras de distintos sentimientos, entremezcladas, todo era demasiado confuso… todo fue demasiado rápido… hasta que en un ahogado grito… pensé: ¡¡otra vez no!!.. pero ya era tarde… mi corazón se aceleró, de golpe, tanto que dolía, no podría explicar ese momento, sabía que a las lágrimas no tardarían en llegar… me habría gustado que nada hubiese pasado… No me creía lo que estaba sucediendo… parecía algo irreal, como todos mis sueños…
El aire de la habitación parecía demasiado pesado y escaso, dificultando así mi respiración… se juntó todo en el mismo momento. Temblando busqué dentro de las canciones del móvil alguna para cambiar de tema… para no pensar más en lo que acababa de pasar… todavía sentía un profundo dolor dentro de mí… pero a su vez, una profunda alegría… volviste. Esa era la única realidad… cuando ya había perdido del todo la esperanza llegaste de nuevo. Mi corazón no paraba de preguntarme a gritos “¿poorrrr quéééé ahoraaa?”
Sé que en mi interior estaba llorando, lo supe desde el primer momento… pero gracias a la música lo ayudé a calmarse… unos minutos después, aún con la música y ya una vez serena, toca enfrentarse la realidad… a buscar la manera de tomarse de la mejor manera su regreso, y comenzar a preparar la inminente despedida… ¿¿o quizás no??... demasiadas preguntas, demasiadas cosas por decir… comienza la conversación, y por unos instantes parece no haber pasado el tiempo entre nosotros, la pared de cristal que nos separaba, cedió, necesitaba decirte mucho más… me falta tiempo… y sobre todo mi corazón necesita susurrarte… “~Te he echado de menos~” pero no sé si se atreverá.