En un parque cualquiera. Se encuentran dos jóvenes enamorados. Alejados del resto de la humanidad,
esperan ansiosos que se cumpla su deseo. El beso, ese beso que han deseado
desde el día en que sus miradas se cruzaron
por primera vez y aún no ha sucedido por timidez, quizás cobardía… o
sencillamente miedo. Miedo de parecer atrevidos o interesados, bueno, en fin…
miedo por diversos motivos.
Ruth,
siente que el corazón la traiciona con mil pulsaciones por segundo, por su
repentina timidez. Pero le basta una mirada fugaz de él para que sus dudas se
disipen y poder seguir soñando con ese
chico de mirada alegre y sonrisa preciosa que hace tiempo le robó el corazón y ahora está a su lado.
Ha
perdido la noción del tiempo, solo sabe que es de noche porque ve las estrellas
en el cielo y la Luna
como candil, que siempre ilumina sus
noches, en especial esta noche única para los dos.
Se
encuentran tumbados sobre la todavía verde hierba y de repente, Ruth, nota como
él le acaricia suavemente su mano. Y ella le deja hacer hasta que sus manos se
entrelazan en una sola.
Ruth
mira las estrellas… y se siente feliz al encontrarse unida a él aunque sea
mínimamente. De repente un pensamiento
llega a su mente y como por arte de magia su cabeza comienza a dar forma a una
nueva fantasía… le encantaría poder
plasmar en una hoja de papel este momento, pero no considera apropiado ponerse a
sacar su inseparable libreta de “sentimientos en hojas de papel”, como le gusta
llamarla… él seguro que se quedaría sorprendido y pensando que es una chica un
tanto rarita.
Con
tantas fantasías se había olvidado de Aitor que sigue agarrado de su
mano. De repente se gira hacia él…y en ese preciso instante lo encuentra
mirándola del mismo modo que ella hace unos segundos contemplaba las estrellas.
Él comienza a hablar serenamente:
-
Te estaba observando cómo contemplabas
las estrellas… y te he visto en otro mundo. Yo quiero ir allí contigo por lo
que necesito que me digas en lo que pensabas para que podamos estar juntos.
Las
últimas palabras llegaron a Ruth en forma de susurros… aturdida por su voz y
con ese maravilloso pensamiento en su
mente responde con sinceridad.
-
En el Firmamento de Octubre…
Al
acabar su contestación se da cuenta de que no tiene mucho sentido lo que acaba
de decir y que lo más probable sea que Aitor se haya quedado un tanto perplejo.
Por lo que ella se apresura a remediar las cosas, en vano.
-… bueno, mejor dicho, en mis fantasías. Porque resulta que soy un
poco rarita, bueno tampoco lo soy tanto. Estaba pensando en algo que no sé muy
bien que es. Es como una historia, una situación cualquiera… bueno no, siendo
sincera es esta situación. Es que yo muchas veces escribo lo que me pasa, mis
sentimientos, mis sueños, mis miedos… todo tipo de cosas y yo ahora mismo pues…me
vino la inspiración de golpe y he comenzado a soñar. Por si fuera poco ha sido
la primera vez en mi vida que he pensado en escribir una novela, una novela de
nosotros dos… una novela llamada: El Firmamento de Octubre. Ufff... ¡madre mía qué vergüenza! parece
que no estés escuchando la barbaridad de tonterías que estoy diciendo porque
continúas impasible… ¿conoces a alguien que sueñe despierta tanto como yo?
Él
parece meditar por unos segundos, con una sonrisa en los labios para hacerla
sufrir un poco… sabe que se ha puesto muy nerviosa. Tiene los pómulos con un
toque más de color que el normal en sus mejillas.
-
Venga no seas tonta. Parece mentira
que no me conozcas. A mí me encantas tal y como eres con tus fantasías y tus
sueños, por muy surrealistas que parezcan. Porque lo importante es esa ilusión
que transmites. Y bueno… me has dicho algo de un libro en el que tú y yo
seremos los protagonistas pero si no me dices de qué va… no podré colaborar con
la historia… así que cuéntame eso que has pensado sobre El Firmamento de Octubre…
Sin
darle tiempo a seguir con sus palabras Ruth comienza a hablar… y Aitor pone sus
cinco sentidos en las palabras que su chica le va a contar…
-
Bueno va… pero que sepas que tengo
que mejorarlo mucho… yo había pensado comenzar la novela así. Pero no lo sé
seguro. Ya se verá todo con el tiempo….
-
Seguro que tiene un final feliz.
Porque nosotros seremos muy felices. Pero ya me estás desesperando empieza ya
que se va a hacer de día.
Ella
inspira varias veces, se aclara la voz, se concentra y… con cierto toque
poético y pasional comienza con a recitar su pensamiento.
-
<<… Nos encontramos tú y yo en el firmamento de octubre. Las estrellas guían mi corazón. Tumbados sobre los fríos hilos verdes de otoño, en un lugar apartado de los que no creen en el amor. Estoy mirando a las estrellas todas brillantes y únicas, solitarias y juntas, y
decido dejar en cada una los recuerdos del ayer. Pero de repente una brisa
caliente llega a mi mano, que contrasta con el frío de los hilos. Y reacciono…
no, no es una brisa, es su mano de seda cálida que como una fragancia deja que
su calor se impregne en mi piel. El pánico se apodera de mí mientras yo sigo mirando a las estrellas, pero estas no me
ayudan, busco consuelo en la Luna
que ilumina mis sentimientos aflorados en los ojos. No puedo, la plateada luz
me ciega. Cierro los ojos en busca de oscuridad. Pero la cálida brisa se vuelve
insistente y me obliga a abrirlos. De repente me encuentro unas facciones
perfectas bañadas de luna llena y dos zafiros negros en los que no puedo evitar
naufragar. Son más luminosos que la
Luna y más bellos que las estrellas, y me miran a mí. Poco a
poco se me acercan, sonríen de alegría, yo dudosa sonrío también. Se inclinan a
la derecha. Cada vez están más cerca, mi corazón se acelera, mis ojos se
inundan y mis labios inocentes sonríen cada vez más con cierta timidez... Ya no
estoy en el tumbada suelo, levito en el firmamento, acaricias suavemente mi pelo que se
ondula en el aire por el viento. Y colocas mi rizo más rebelde en el lugar
correcto para no estropear nuestro momento. Y llega ese ansiado beso dulce, suave y cariñoso. Y mi corazón por su parte te transmite todo lo que te quiero y el amor que por ti
siento... Con el universo de testigo y este momento grabado a fuego en nuestros
corazones dejo de mis ojos escapar eso que me permite creer que estuviste,
existes, y estarás. La lágrima que quién sufre mi verdadera alegría es capaz de
interpretar>>.
Tras
un largo suspiro cierra los ojos… dando por terminado su breve relato. Él permanece callado y maravillado
con las palabras de Ruth. Y en ese mismo momento sólo desea una cosa… que el
Firmamento de octubre tenga un sentido real. Ella continúa con los ojos
cerrados, sus manos siguen unidas… Él se incorpora y comienza a acariciar su
mano dulcemente. Ella abre los ojos… y al verlo incorporado hace lo mismo, en momentos así sobran las palabras… los ojos
de él sonríen y los de ella no dan crédito a lo que ven... Él comienza a
acariciar su pelo. El viento la despeina… y él coloca su rizo en un lugar
preciso dónde no moleste su momento… y poco a poco se acercan. Sonríen. El
tiempo se para. Son inmensamente felices. Y finalmente su sueño se cumple. Y el
Firmamento de Octubre cobra vida… de una forma mucho más espectacular. Porque
en ese mismo momento dos corazones que estaban muy cerca se unieron para formar
uno solo, desde esa irrepetible noche de octubre.
Porque
en muchas ocasiones… la realidad supera a la ficción, o por lo menos eso han
comenzado a creer Aitor y Ruth.
******
Seis
meses después, en una bonita casa de campo donde vive Ruth, ella mira pensativa
a través de la ventana de su habitación… esa preciosa tarde de abril. Busca
inspiración apresuradamente para el concurso literario del instituto. Le hace
mucha ilusión participar, pero la inseguridad se apodera de ella… Le encanta
escribir…pero su mayor dilema es elegir qué escribir. Tiene miles de escritos
pero ninguno lo considera el apropiado… al mirar nuevamente por la ventana se
encuentra con él, su amado Aitor tan sonriente como de costumbre. Y todas sus
dudas se disipan de pronto. Escribirá su relato más preciado: El Firmamento de
Octubre.