domingo, 19 de agosto de 2012

~Todo quedó congelado en aquel abril~


Un domingo cualquiera te das cuenta de que el tiempo ha pasado pero el recuerdo permanece. Las sonrisas se perdieron  y a causa de los impulsos del tiempo conseguiste cerrar el cajón que él tenía en tu corazón. El dolor se mezcla con la soledad provocando una sensación demasiado fría en tu interior. La lista de promesas por cumplir ya es demasiado larga.

Y cambió de pronto el amor por amistad, las hormiguillas por cariño y vuestros sueños quedaron omitidos sin poder ser pronunciados los deseos del corazón que se convirtieron en extraños sentimientos equivocados.

El tiempo ya no se acelera ni se para, los días transcurren dentro de un rutinario y lento TIC-TAC, tan suave como son ahora tus latidos. Cada día sale y se esconde el sol, pero los cerezos ya no florecen en tu corazón, ni vuelven las paradas de aquel ascensor.

Todo quedó congelado en aquel abril, en el que el amor pareció olvidarse de ti.

viernes, 10 de agosto de 2012

... "Heridas de nuestro amor"...

...Anhelas un susurro, una caricia inesperada, una sorpresa de primavera, cariño, o sencillamente recibir otra vez alguna de esas postales tan bonitas de tus amigas que estaban en el extranjero te enviaban en ocasiones, cuando sin esperar encontrabas sus posits de colorines en la nevera, deseándote que tuvieras un buen día y todo el ambiente de la cocina estaba impregnado por el olor a café recién hecho, o… cuando os sentábais juntos con una copa de buen vino a escuchar música, con la tenue luz de una velas y escuchar después el silencio de después de un beso, únicamente interrumpido por el sonido de su respiración… 

Y te preguntarás qué te queda ahora de aquellos tiempos... ya que ahora mismo únicamente parecen ser escombros del pasado: un frigorífico vacío de recuerdos apagados por el tiempo, unas viejas postales guardadas en un cajón junto al calendario del año anterior, vuestras canciones… y, sin embargo, esa canción que compartíais juntos en invierno ahora mismo está sonando a lo lejos desde la radio del salón, mientras tú en la cocina te preparas un café en el microondas, pero ya nada es como antes, el café ya no está igual, ¿será a causa del tiempo? Esa canción que suena tampoco está igual, teóricamente es la misma, pero ahora para ti tiene otro significado muy distinto. 

Sigues suavemente el ritmo de la canción con las uñas sobre la encimera, como tantas otras veces. Una vez terminado de calentar el café te diriges con él hacia el salón. Das voz a la radio, las notas inundan toda la casa incluyendo tu corazón… recordando toda tu historia, palabra por palabra, cantada por una voz rasgada que contiene una infinita verdad… esa era tu canción desde el primer momento que la escuchaste, una tarde lluviosa de septiembre… por pura casualidad chocaste con ella, y la bautizaste para ti misma: HERIDAS DE NUESTRO AMOR…

Sé que nunca imaginaste que ese título postizo le fuera a hacer tanta justicia como en aquellos momentos a tu situación, porque así fue como la interpretaste, pero ahora es así como la sientes, como "las heridas de nuestro amor". En aquella época la escuchabas a todos momentos, y ello te llevó a escuchar el resto de canciones de ese cantante, tu trovador favorito, el primero en hacer que una canción te marcara de verdad desde las primeras notas hasta la última. En la época en la que comenzaste con esa canción todo era distinto. No habían heridas, no habían momentos tristes, no había soledad… sin embargo ahora todo ha cambiado… ahora esa canción te llega mucho más allá de tu alma… ahora esa canción te recuerda a todo, de alguna manera, esa canción es un pedacito de él… por lo que esta canción que te transmite su ausencia es tu herida del amor.

Te acurrucas en el otro lado del sofá, donde él se sentaba… la penumbra va apoderándose de la estancia… lentamente se acerca la noche. Otra noche más. Terminan los últimos acordes de la canción… Un suspiro… descalza te acercas al aparato de música e introduces el disco de Rulo y la Contrabanda, hace meses que no lo has vuelto a abrir, recuerdos… comienza a sonar la canción de “No sé”… vuelves nuevamente a tu sitio en el sofá… miras a través de la ventana y te pierdes observando las primeras estrellas de la noche, cada vez más lejos de la música… cada vez más cerca de tu pasado, de él… 

{Y yo, su corazón… yo ahí voy, latiendo, lentamente, sin sobresaltos… dentro de una profunda soledad… entre el humo de la Gran Ciudad, ambos recordamos la historia que vivimos junto a él, perdidos poco a poco… en el cielo de una noche sin luna.}

                                                                     *****

…Unos instantes antes, a unas pocas manzanas de donde se encuentra ella, conduce lentamente por los callejones perdido en sus pensamientos… apenas presta atención a la radio, cuando de golpe comienza a sonar su canción, la canción de ella, la que tantas veces escuchaban… “Heridas del Rock and Roll”… una oleada de recuerdos acuden a su mente… sabe que está cerca de ella, ha pasado casi un año desde que todo se acabó… Recuerda perfectamente donde se encuentra su piso… avanza acompañado de la canción,   casi sin darse cuenta, para el coche justo en frente de su puerta… dirige la mirada hacia la ventana del salón… habría estado dispuesto a llamar, sin motivo… solo por saber de ella, por ver cómo le va, por mirarla a los ojos… Pero todas las luces están apagadas, no estará. La canción ya se ha acabado… suena la típica publicidad de siempre, apaga la radio. Un suspiro, silencio, más silencio, una última mirada antes de partir… y arranca el motor del coche, nuevamente sin rumbo, sin certezas y con una muda pregunta en su corazón: “¿…estará con otro…?” Y perdido en sus pensamientos desaparece… no se sabe hasta cuando. Recordado en su mente las estrofas de las Heridas del Rock and Roll. 

Gracias poeta, porque en esta historia inventada, la fuente de inspiración ha sido tu canción. 

~R&R~

lunes, 6 de agosto de 2012

Mirando al cielo una noche de verano...

Mirando a la Luna desde mi ventana... Pasan las horas imperceptiblemente...Es así, en la penumbrosa soledad de tu habitación cuando te das cuenta de que ni un ápice de sueño parece tener intención visitarte en estos momentos. No hay un motivo aparente, debería de haberme vencido el sueño desde hacía horas... Pero su recuerdo no permite dormir... Son las 5 y algo de la madrugada... Siento cómo me llama la Luna, esa luna a la que le susurré toda mi historia entre suspiros y sueños, se encuentra igual que la primera vez que hablé con él... Plenamente iluminada menos por una pequeña parte de la izquierda. Los recuerdos me golpean y mi corazón se estremece, necesita respuestas, un motivo o sencillamente: un adiós. Pero no obtuvo nada de eso... Todo se acabó sin previo aviso, aunque pensándolo bien todo comenzó de la misma forma. Quizás era una historia que tenía que pasar así...  No lo sé, dos lágrimas, plateadas a causa de Luna, descienden lentamente por mis mejillas hasta perderse en el colchón... De pronto siento frío, y un escalofrío recorre mi cuerpo... El viento de la noche que se cuela por mi ventana mece mi pelo al ritmo del silencio. Hundo mi rostro en la almohada y me abrazo a ella. Me encuentro serena dentro de una profunda calma, evitando dejarme llevar por esos sentimientos desde hace tiempo reprimidos... Sólo han sido dos insignificantes lágrimas... Dejo que el suave viento de primeros de agosto me siga envolviendo, acariciando suavemente mi piel como nadie es capaz de hacer... Miro a la Luna por última vez y mi corazón le pregunta: "¿...Lo volveré a ver...?" Ella responde con el silencio, todavía no lo sabe, pero aún así algo hay de extraño en ella... Como un brillo especial e intrigante que la ilumina un tanto... Poco a poco cierro los ojos dejando a un lado a la Luna... Siento que Morfeo me reclama... Y, por fin, con la pregunta de mi corazón presente... Me precipito al vacío de los sueños... Por el precipicio de los deseos y miedos del corazón. Mañana será otro día...  


{...Esa misma noche, mi pregunta obtuvo respuesta, esa misma noche la Luna cumplió mi deseo, esa misma noche... lo volví a ver, en mis sueños, supongo que sería un regalo de la Luna, o un signo de disculpa al no haberme respondido concretamente... porque mi sueño parecía demasiado real, demasiado posible, demasiado vivo... y a su vez, demasiado mágico... Lo cual daba a entender muchas cosas y dejaba sin ver otras tantas, todavía no tengo las respuestas que ansío, pero poco a poco voy encontrado todas las señales que me llevan a hallar la solución...}

... Muchas gracias Luna, en mi búsqueda de respuestas eres la mejor compañía... te espero esta noche.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Una receta mágica... interrumpida por un asqueroso ingrediente

~Aparentemente teníamos todos los ingredientes para que todo saliera bien, para que nuestra bonita historia tuviera un final feliz, estos ingredientes eran: 

-Estaban comenzando a abrirse florecillas en el estómago cuando hablábamos.

-Una pizca de magia iluminaba nuestras sonrisas cuando pensábamos el uno en el otro.

-Nuestros ojos estaban repletos de un poco de polvo de estrella, de la más brillante de todas, la del corazón, y brillaban intensamente al sentir esa desbordante emoción que sentíamos.

 -La Luna vigilaba nuestros sueños, para que fuesen dulces y bonitos, estando tú en mis sueños y yo en los tuyos.

-Hablábamos de ángeles, príncipes, cactus, erizos, demonios... cosas tan simples, tan sinsentido, que para nosotros eran todo un motivo de conversación.-No teníamos horarios, ni límites.

-Estábamos repletos de energía, esa energía inagotable que sentíamos al soñar, con aquello que vivíamos tan cercano y a la vez tan real.

-Teníamos una infinidad de promesas por cumplir, muchas insignificantes y sinsentido… pero al fin y al cabo promesas.

-Teníamos esa mezcla perfecta que salía de los nervios, la alegría, la impaciencia, el deseo, las caricias, las palabras, los guiños… los escalofríos.

-Teníamos la capacidad de decir todo lo que sentíamos sin necesidad de pronunciar palabra, con una sola mirada bastaba.

-Teníamos sueños compartidos, inciertos viajes y bonitos momentos ya vividos.

Teníamos todos los ingredientes, incluso aquellos que no hacen falta ser mencionados, como los acelerados latidos de los corazones enamorados y muchísimas cosas más que posiblemente nunca sean mencionadas… Pero habíamos olvidado una cosa muy importante, esa cosa que hizo que hizo que aquellos ingredientes que estábamos añadiendo a nuestra mezcla, conforme pasaba el tiempo… se esfumaran, se quedaran en el olvido, guardados en un cajón del alma simbolizando un bonito recuerdo, como aquello que pudo ser y no sucedió… Como muchas otras historias que nunca salieron a la luz… teníamos una historia inacabada, una historia sin punto y final, pero todavía queda algo de esperanza en mi corazón, algo que aunque por el momento sepa que hay un punto en la historia, posiblemente no sea un punto y final, si no que sencillamente un punto y seguido. Por ahora no lo sabré, quizás más adelante sí lo descubra, solo quizá. Porque por el momento el miedo se la inmiscuido en mi mezcla echándolo todo a perder, ese maldito miedo al cual tanto odio, por el que tantos enamorados no han podido ser felices dentro de una bonita historia. Sigo a la espera de que el miedo deje de entrometerse en mi receta personal en busca de una bonita historia, por ahora queda temporalmente paralizada e inacabada, como esa historia de amor que comenzó hace poco pero que ahora mismo se encuentra en coma, en un futuro incierto sabré si esa historia ha vuelto a abrir los ojos o, si tristemente, nunca más los vuelva a abrir. Algún día continuaré esta receta o bien la modificaré, gracias al cielo este puñado de palabras puede ser modificado, cosa que no ocurre con las decisiones que tomas a lo largo de la vida… y que posiblemente se encontraban limitadas por ese ya mencionado y asqueroso miedo, al cual voy haciéndole frente cada día y creo que ya falta poco para vencer definitivamente su batalla en contra de las palabras del corazón, impidiéndoles salir a la luz, cuando claman libertad.~

Hoy ha tocado una pequeña reflexión sobre el miedo, efímera y difusa, pero como signo de victoria escrita por el corazón de La Última Romántica, pidiendo venganza porque su receta mágica no haya podido concluir por culpa del miedo.